Aún huele a té…
( descubriendo el
pueblo de George)
Mi
primera impresión fue por un meandro del
pueblo : Casas de juguete, angostas, coloridas,3 pisos, sus techos característicos, no hay permiso de
privacidad al aire lbre en los
pequeños jardines frontal y trasero, ninguna de ellas tampoco tuvo permiso de ser diferente, sólo un cambio de
color y no mas. Ni puertas ni ventanas son presas del acero. Sin ser muy
conocedora se aprecia notablemente la influencia sajona en cada una de ellas,
con tan solo ver las escaleras hacia la
entrada y la existencia de sótanos , en
fin , por dentro y por fuera se
transpira verdín y en alguna de
ellas, yo diría que aún huelen a té…
Ya
llegando al corazón del pueblo de George
no se hace esperar la sensación de magnificencia , amplias avenidas, orden y armonía en la arquitectura de
L’Enfant , no puedo negar la sensación y
profundo respeto que he sentido estar
frente al albergue del poder legislativo, de la primer economía del mundo, mi corazón dió un vuelco al ver asomarse la cúpula blanca , más sin embargo , al pie
del edificio se siente paz, hay mucha
gente de diferentes razas alrededor conviviendo en perfecta armonía. A lo lejos en los jardines hay un grupo de
graduados haciendo mucho barullo, a mi lado va pasando una familia
italiana, también es notoria la presencia de asiáticos con sus
familias que vienen ,al igual que nosotros, a admirar un rato la colosal
arquitectura….
En
el centro…
En
el pueblo de George, como en muchas de las grandes metrópolis del mundo, se
respira educación, hay limpieza y orden
en las calles, respeto a los
señalamientos, la fila en el super, en cada esquina la presencia de la autoridad y todas esas cosas
que , es sabido , son normales cuando no hay escasez de recursos. Mientras estoy en plena asimilación de la “perfección” llama mi atención el continuo ulular de sirenas, patrullas, bomberos,
ambulancias, con tan poca población ,
pienso yo.. que pasa en realidad? Es acaso que el pueblo de George tiene otra
cara?
Hoy
en especial ha sido un día lluvioso, la
gente se mueve por doquier, hay muchos jóvenes alrededor. Al medio de la plaza
pública hay un equipo de sonido, un entablado , están arreglando el área , seguramente
para un evento nocturno. Casi no
he visto gente mayor, muy probablemente
por las grandes caminatas que implica el lugar,
pero ahora yo quiero referirme a
los ciudadanos oriundos, es fácil
reconocerlos porque se les ve haciendo
ejercicio a través de las calles, codeándose con los emblemáticos lugares ,
doblando en las esquinas de las grandes manzanas, seguros de su tierra, dueños
del lugar, es fácil reconocerlos
caminando por las calles con ropas elegantes, o entrando a los edificios
públicos, no sintiéndose alterados por
la presencia eterna de los turistas.
De ellos, me intriga saber de sus
pensamientos, su perspectiva de vivir
aquí, me viene a la cabeza pensar en los habitantes de otras metrópolis como las grandes urbes del oriente, o como la misma ciudad de México, donde , siento yo , los habitantes viven más preocupados por resolver el día a día que, de disfrutar la ciudad . Lo que se percibe aquí es diferente, es como cierto orgullo, implícito, merecido , sí
, no cabe duda de ello …
Aquí,
en este lugar, se siente como cierto dejo de humildad y de sencillez … ahora traigo a mi
memoria el recuerdo de una gran metrópoli conocida en su idioma
original como “xianggang”, otrora una de
las grandes colonias sajonas. En el aire, en el ambiente, en la gente, se percibe también educación, cultura, perfección,
poder…
No
es cosa sencilla adjudicarle a un lugar una frase que lo describa , pero diría yo , tanto como en xianggang , como
aquí , el hermoso pueblo de George, sin lugar a
dudas aun huele a té…
ndhr julio 2012
